Comunicado a la opinión pública




Estimados Agremiados y miembros de la comunidad Odontológica: 

La Sociedad Colombiana de Ortodoncia, en procura del bienestar de la Comunidad de profesionales odontólogos, y en aras de promover la calidad y el bienestar de la salud oral de nuestra población se permite informar: 

1. Que en los últimos meses se han emitido sanciones a diferentes profesionales de odontología por parte de los Tribunales de Ética Odontológica tanto a nivel seccional como a nivel nacional, debido al desconocimiento de las expresas disposiciones de la ley 35 de 1989, que regula nuestro actuar probo y ético ante nuestros pacientes, nuestros colegas y en general el ejercicio de nuestra profesión. 

2. Una de las prohibiciones contempladas por la referida norma se encuentra prevista en el Art. 15, y expresamente enuncia que el odontólogo no debe efectuar tratamientos para los cuales no se encuentre plenamente capacitado. Debe ser claro para el profesional de la odontología que en su labor puede estar inmerso en responsabilidades civiles contractuales y de carácter extracontractual y es por ello que debe asegurar que el tratamiento que realice a sus pacientes cumple con todos los estándares de calidad e idoneidad exigidos en el campo de la salud, sin que de modo alguno ello conlleve una obligación de resultado frente al paciente. 

3. En materia de tratamientos de ortodoncia y a diferencia de lo que se ha pretendido esbozar por algunos centros de educación continua, los programas de educación no formal no se han considerado por los Tribunales como herramientas y elementos académicos suficientes para la realización de tratamientos que requieren de un conocimiento y experiencia especializada, muy por el contrario de conformidad con lo previsto en la Resolución 2003 de 2014, en materia de prestadores de servicios de la salud, que incluye tanto a profesionales independientes como a IPS, cuando la oferta de servicios incluye la prestación de una especialidad, se debe contar con el recurso humano que acredite la especialidad respectiva. 

4. Es por esta razón que les recomendamos a nuestros agremiados, y a nuestros colegas odontólogos, tener presentes los últimos fallos emitidos no solo por los tribunales de ética odontológica, sino por la Justicia Ordinaria en temas de responsabilidad civil, la que cada día se orienta más a que los profesionales de odontología sean más cuidadosos con su práctica profesional, un cumplimiento cuidadoso y ajustado de las normas de ética, pero en especial la idoneidad que requiere un fuerte componente en materia de experiencia y de instrucción académica para su ejercicio. 

5. Es por ello que recomendamos que el ejercicio de su profesión y la idoneidad de la misma no se limite a cursos de educación no formal, que en el sentido expresado por los tribunales no son suficientes para acreditar la idoneidad que una práctica en salud requiere, por lo que se recomienda antes de tomar un programa de educación en ortodoncia, validar la calidad del programa académico, la naturaleza del programa ( tipo de educación formal, no formal, o informal), el reconocimiento del programa por parte del Ministerio de Educación, la idoneidad de la persona que lo imparte, y si este es un referente aceptado para el ejercicio de la especialidad. De esta manera, usted tendrá la certeza que al finalizar el programa tendrá la capacidad real de asumir las intervenciones y prácticas que requiera en su especialidad a fin de llevar a buen término un tratamiento en beneficio real del paciente. 

6. Por último, las pólizas de responsabilidad civil que deben tener los profesionales de la salud para el ejercicio de su profesión y el cuidado de sus pacientes, tienen dentro de sus exclusiones, la realización de actividades clínicas especializadas sin la adecuada formación académica. Teniendo en cuenta que esta formación académica se imparte en universidades y obedece a ciclos académicos sistemáticos que llevan a la obtención de títulos; la sola realización de cursos deja a los odontólogos desprotegidos ante los requerimientos ético-legales, encontrándose con la penosa realidad de pagar con sus propios capitales cuando las demandas a su ejercicio llegan. Por todo lo anterior y por el derecho de los pacientes a tener la mejor atención posible, es qué como odontólogos generales, no debemos enfrentarnos a tratamientos para los cuales no hemos sido debidamente preparados y la asistencia a cursos de fin de semana no nos dará esa idoneidad. 


WULFRAN MORÓN BENÍTEZ 
Presidente 
Sociedad Colombiana de Ortodoncia